martes, 23 de noviembre de 2010

En busca de la Oposición perdida

Mucha gente está contenta con la Oposición que tenemos. Les parece hasta gracioso que sean unos impresentables, un papelón de políticos, o en el mejor de los casos, simplemente inoperantes. Hay varios tipos que podemos definir al respecto: el pseudo bloque Hotton-Carrio-Álvarez-Bullrich que se dedicó durante más de diez días a denunciar la nada, por ejemplo. Ahora, han devenido en "mediáticas" y andan llorando por los canales o dando notas que dan vergüenza ajena ante la falta de respuesta que pueden brindar.
Después tenemos a Macri, que ni casarse seriamente puede y es atacado impunemente por su bigote postizo. Difícil de calificar, ¿no? Igual esto es anecdótico, lo grave es lo otro. El abandono de las escuelas públicas mientras se subsidian privadas de $1600 de cuota mensual. El cierre de zoonosis donde personas con problemas de conducta o mentales hacen tratamientos que los ayudan a su reinserción. La reducción del presupuesto del Garrahan, el piso del escenario del Colón, los baches... Eso es grave.
No la gordura de Carrió, ni su cara anarajada, sino las barbaridades que dice totalmente impune.
También están los radicales, sospechosamente silenciosos atrás de las pavadas que dice Carrió (¿sabrá ella algo que nosotros no?). Mis repetos a su partido y a su historia, pero no da para quedarse así de calladitos ante las barrabasadas de la jefa de la Coalición Cívica.
Después está Pino. Yo hasta lo voté alguna vez en las legislativas, porque me parecía un tiipo serio y mirá en lo que resultó, congraciándose con Mariano Grondona (puaj!).
La izquierda, lo mismo de siempre, en general, no lograron ponerse de acuerdo y eso los debilitó. Juegan otro partido, ellos no aceptan medias tintas, es todo o nada. Y entonces es nada... Algunos se fueron acercando al oficialismo porque vieron una voluntad de cambio, porque entendieron que las cosas pueden ir mejorando de a poco, no de un día para el otro, sino todos los días un poquito.
La Oposición es una fuerza necesaria para la Democracia. Una democracia sana necesita muchas cosas, entre ellas control, y uno de los ojos que debe ejercer ese control es la Oposición. Pero a la que tenemos no se le puede pedir tanto, si no pueden con ellos mismos...
Lo que sí tiene el gobierno actual son enemigos. Eso es bueno, por lo que significa: que hay un cambio, que el gobierno defiende unos intereses distintos a los de las corporaciones. Es bueno para el pueblo, pero no para los terratenientes, los grupos de poder y las multinacionales que busquen esclavizar a los trabajadores. Pero es malo porque son enemigos, no contrincantes. No tendrán reparos en llevar adelante la peor y más sucia de las campañas. No escatimarán recursos para conseguir sus fines.
Afortunadamente, compañera Cristina, todo este escenario nos encuentra con los ojos bien abiertos. No pasarán, no properarán sus métodos. Con pasión, con solidaridad, con inteligencia y con las leyes e instituciones como herramientas, seguiremos adelante por este camino y los derrotaremos.
Una nueva historia se está escribiendo y todos somos protagonistas. Los invito a sumarse y dejar de ser espectadores.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Parada en el medio de la vida

Nací en febrero, de 1977. Podría haber sido uno de tantos H.I.J.O.S. O de los cientos de chicos a los que les robaron su identidad. No lo digo por una cuestión generacional y de coincidencia de fechas únicamente. Mis viejos militaban en la JP en la Universidad de La Plata. Poco después, nos disolvimos en el conurbano boanerense, en una rutina de clase media que me brindó la mejor de las infancias. Con algunas ausencias que nos dejó el exilio y seguramente mucho dolor que ellos disimulaban bien...
Entre mis recuerdos más lejanos, están esos primeros indicios de democracia, la campaña del 83, la derrota y la esperanza. Todo mezclado en una sensación.
Después volvimos a La Plata. Recuerdo las canciones de Lito y de Serú como banda de sonido de mi época de primaria. En el Normal, ya en segundo y con 14, me peleé con una profesora porque consideraba que no teníamos que tener una visión parcial de la historia, todo porque nos querían hacer ver "La noche de los lápices". Ese año o el siguiente, no recuerdo bien, se disolvió el Centro de Estudiantes.
Y entonces todo quedó en nada. Empezaban los 90, la decadencia de muchos valores y de la política, por los políticos. Justo cuando uno está en la edad de los ideales, de jugarse por causas perdidas, lo que nos podría haber unido en pos de un bien común, se fue al tacho... No lo pongo de excusa, hubo gente que militó desde esa época, pero podríamos haber sido muchos más.
Soy parte de esa generación que creció mirándose el ombligo. Lo dijo Dolina el otro día, como siempre con gran claridad, aspirábamos sólo a nuestro crecimiento y eso significaba tener una carrera y ganar más plata, a grandes rasgos. Nunca fui tan materialista, no les voy a mentir, pero mi idealismo se quedó ahí, intacto, guardado en el fondo del cajón, hasta mejor momento.
Y el momento llegó. Se podría decir que de a poco me empecé a desperezar el espíritu cuando algunas pistas sueltas llegaron de que algo estaba cambiando. La famosa bajada de cuadros de la ESMA y la respuesta de Néstor ante la pregunta de si "se venía el zurdaje" fueron, de a poco, despertándome. Cada vez más convencida de que algo se estaba gestando, me encontró y me sorprendió, la muerte de quien había sido y seguía siendo, una de las piezas fundamentales de esa gesta. Y sin haberme imaginado nunca que eso podía movilizarme tanto, lloré al hombre y rememoré sus logros, nuestros logros de los últimos tiempos. El "de a poco" se convirtió brutalmente ante esa merte en "de repente" y ya no me quedó lugar para tibiezas. Creo que es el momento de hacer algo, de resucitar la solidaridad de mucha gente, la conciencia colectiva de que, a pesar de las diferencias, somos un Pueblo.
Sin violencia, pero con firmeza, los invito a reclamar y a acompañar, cada uno desde su lugar, trabajando todos los días desde lo que nos toca hacer, participando y haciéndonos, mutuamente, mejores personas, para convertirnos en un mejor Pueblo.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Por dónde empiezo...

Bueno, hace un tiempo que es como que si no escribo, exploto, como el salvaje unitario de "El matadero". Empecé por el Facebook, seguí por los diarios On Line y ahora esto. Empiezo entonces, por dejarme llevar y escribir lo primero que me venga en mente. Prometo, si alguien lee, que intentaré ir mejorando en el ordenamiento de mis ideas, pero como "lo perfecto es enemigo de lo bueno", prefiero empezar, así, lisa y llanamente.
Comencemos por quién soy. Soy una persona, común, con interés en muchas cosas, con una hermosa familia, que me hace inmensamente feliz. Como todos los días, siempre tuve ese gran privilegio (que mucha gente en mi amado país no tiene pero está empezando a tener), entiendo la Política como una herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas y pienso que hay muchos políticos que desmerecen la política. También, pecando de ingenua u optimista (ambos son defectos o cualidades que no tengo problema en reconocer) creo desde siempre que las cosas pueden cambiar para mejor siempre. Y no por arte de magia, sino con la participación de la gente como yo. No digo que sea fácil, pero estoy segura de que se puede hacer y de que está en gran parte en nuestras manos. Repruebo, por otra parte y lo quiero dejar en claro desde el minuto cero, cualquier forma de violencia. Repruebo la mentira. Repruebo el fundamentalismo. Me gusta creer que estamos madurando como Pueblo y que podemos, gracias a las mejoras en la Educación de los ciudadanos, ser seres pensantes, discutir, debatir, acalorarnos pero sin golpes y mejorar entre todos nuestra Argentina. Me confieso Kirchnerista, desde ya, pero no fanática, escucho y opino y respeto a quienes piensan y opinan diferente, pero siempre desde los argumentos y la documentación de lo que exponen.
Bueno, para empezar me parece que está bien. Nos vemos la próxima!