lunes, 14 de noviembre de 2011

Sobre el aborto

Soy mujer y madre. No puedo desprenderme de mi historia y mis aprendizajes. Respeto toda la vida, hasta me cuesta matar un bicho. Nunca estuve en situación de abortar, creo que no lo haría. Pero estoy a favor del derecho de cada persona a elegir. Yo elijo no abortar, nadie con o sin con ley me va a obligar. Como no me obligaron a divorciarme, ni a casarme con alguien del mismo sexo. Las leyes, estas leyes tan "polémicas" para nuestra conservadora sociedad, lo único que están haciendo es ponerse al día con las deudas que vienen arrastrando desde hace décadas. Vienen únicamente a subsanar las desigualdades que sigue generando su ausencia. Convalidarán la existencia de situaciones ya existentes, pero en el caso del aborto además eliminarán una más de las barreras que separan a las clases de bajos recursos de las otras. Porque mujeres (de bajos recuersos) mueren por abortos mal realizados y seguirán muriendo si no se legaliza. La única diferencia será esa: reducirá la mortandad materna. No se usará como método anticonceptivo. Ninguna mujer, me atrevería a arriesgar, se hace un aborto si lo puede evitar. Ninguna desconoce que lo que está desprendiendo de su cuerpo, es una parte suya, que podría ser su hijo. Pero si al trauma de tomar esa gran decisión, le sumamos el riesgo de vida que sufren quienes no puede pagar un aborto bien hecho (igualmente ilegal actualmente pero mucho menos riesgoso), ahí tienen una real injusticia.
Que hay que educar en sexualidad para que no sea necesario llegar a esto, ni hablar. Pero los mayores opositores a la idea del aborto, también lo son a la educación sexual, así que les pediría que propongan alguna alternativa más viable que la contradicción. De todas maneras, la educación, para todo, lleva años y esto hay que resolverlo en forma inmediata, no podemos permitir que mueran más mujeres.
Otra punta del complicado ovillo de la maternidad no deseada, podría ser que finalmente reformen la ley de adopciones para que esos chicos que sus madres no quieren o no pueden tener, puedan ser legalmente adoptados por padres y/o madres que no pueden engendrarlos pero los buscan con esperanza desde hace mucho tiempo. No sé si vieron "Juno", si no se las recomiendo.
No sé si sirven estas líneas para alguien más. A mí me sirve desahogarme de tanto prejuicio, de tanta cerrazón de mente que me rodea, para al menos saber que yo tengo claro y bien fundamentado lo que pienso de este tema.

martes, 24 de mayo de 2011

MEMORIA

Los abandoné mucho tiempo, o digamos que les di unas vacaciones bastante largas... No les voy a prometer que voy a escribir regularmente, sería una vil mentira.
Hoy llueve, y tengo ganas de escribir unas líneas. Ando sensible, estuve leyendo mucho, y además estos días se habla mucho de los nietos. Pienso en las abuelas, que quedan pocas, que se van yendo con las manos y los brazos vacíos de esos nietos, pobrecitas. Y se me llena el alma de dolor, el nudo en la garganta. Décadas y décadas que pasaron y siguen pasando para que muy de a poquito, algunas historias se conozcan. Chicos, ya no tan chicos, como yo, que se convierten de un número en una cara, en una historia, en la de sus padres, en la de sus abuelos que los buscaron y los encontraron. Tan poquitos, faltan tantos, y el tiempo corre. Los días pasan y cada vez queda menos, aunque otros sigan su lucha y levanten sus banderas y se pongan sus pañuelos, algunas, muchas, se van a ir sin ese abrazo tan postergado, sin ver esos rostros que reflejen los de sus hijos perdidos.
Cuando escucho algunos nietos, sobre cómo reaccionaron, lo que pensaron y pensaban, cómo sus supuestos padres los aleccionaron contra el "enemigo", cómo pensaron que "no los iban a querer más"... Me imagino qué choque de ideas en esas cabezas, qué crisis, qué no entender nada. De repente saber que no eran quienes ellos pensaban. Por eso creo que hay muchos que sospechan y no se animan a acercarse, porque fueron criados en la creencia de una guerra, de una historia mentida y reconocerse parte de esa historia significa tirar abajo sus vidas y empezar de nuevo desde otra perspectiva totalmente diferente. ¿Cómo se hace? Pero deben animarse, no hay que renunciar a lo que conocieron, o sí, cada historia fue diferente.
Espero que aparezcan muchos más nietos, que haya muchos más abrazos, porque cada reencuentro es una herida que cierra y comienza a sanar. Cada abuela y su nieto que se encuentran, son un paso más que nos acerca a la paz. Esa paz que no se consigue con impunidad y olvido, sino que se gana con justicia y con dolor, el dolor por lo que debemos recordar, para no repetirlo NUNCA MÁS.