martes, 29 de diciembre de 2015

De regreso

Leí las cinco entradas anteriores de mi blog, viejitas ellas, y me gustaron. Hace mucho que no siento necesidad de escribir, supongo que porque, aunque no formalmente, escribo bastante.
Siento desasosiego. Me cuesta dormir. Me cuesta volver a la rutina previa a este año tan ajetreado. Veo en Facebook gente que reniega de que los muros hablan de política más que de otras cosas y no puedo más que disentir. No en la observación, sino en la queja. Y es gente joven, incluso un poco más que yo (me considero joven, como verán).
No sé si hay vuelta atrás de todo esto qué (me/nos) pasó. Hoy, en este momento, siento que no. Que todo cambió para siempre. A pesar de que la Historia se repite, «nosotros los de entonces ya no somos los mismos».
Soy incapaz de apreciar si es algo bueno o malo. Me siento en un estado de súper conciencia, he desarrollado un sentido crítico propio, finalmente. Siempre me pareció que era demasiado voluble, ahora me siento mejor plantada, con más claridad. Esa parte del cambio me parece positiva. Pero por otro lado, ser tan consciente me tiene en carne viva todo el tiempo. Lo estoy sufriendo. No soy la única, ni la que más lo sufre. No pretendo arrogarme ni martirio ni originalidad. Pero me pasa.
Sólo queda esperar, para tener perspectiva. Pero no esperar sentada, eso no tiene vuelta atrás. Una vez que me sentí parte no quiero volver a ser espectadora.