domingo, 21 de noviembre de 2010

Parada en el medio de la vida

Nací en febrero, de 1977. Podría haber sido uno de tantos H.I.J.O.S. O de los cientos de chicos a los que les robaron su identidad. No lo digo por una cuestión generacional y de coincidencia de fechas únicamente. Mis viejos militaban en la JP en la Universidad de La Plata. Poco después, nos disolvimos en el conurbano boanerense, en una rutina de clase media que me brindó la mejor de las infancias. Con algunas ausencias que nos dejó el exilio y seguramente mucho dolor que ellos disimulaban bien...
Entre mis recuerdos más lejanos, están esos primeros indicios de democracia, la campaña del 83, la derrota y la esperanza. Todo mezclado en una sensación.
Después volvimos a La Plata. Recuerdo las canciones de Lito y de Serú como banda de sonido de mi época de primaria. En el Normal, ya en segundo y con 14, me peleé con una profesora porque consideraba que no teníamos que tener una visión parcial de la historia, todo porque nos querían hacer ver "La noche de los lápices". Ese año o el siguiente, no recuerdo bien, se disolvió el Centro de Estudiantes.
Y entonces todo quedó en nada. Empezaban los 90, la decadencia de muchos valores y de la política, por los políticos. Justo cuando uno está en la edad de los ideales, de jugarse por causas perdidas, lo que nos podría haber unido en pos de un bien común, se fue al tacho... No lo pongo de excusa, hubo gente que militó desde esa época, pero podríamos haber sido muchos más.
Soy parte de esa generación que creció mirándose el ombligo. Lo dijo Dolina el otro día, como siempre con gran claridad, aspirábamos sólo a nuestro crecimiento y eso significaba tener una carrera y ganar más plata, a grandes rasgos. Nunca fui tan materialista, no les voy a mentir, pero mi idealismo se quedó ahí, intacto, guardado en el fondo del cajón, hasta mejor momento.
Y el momento llegó. Se podría decir que de a poco me empecé a desperezar el espíritu cuando algunas pistas sueltas llegaron de que algo estaba cambiando. La famosa bajada de cuadros de la ESMA y la respuesta de Néstor ante la pregunta de si "se venía el zurdaje" fueron, de a poco, despertándome. Cada vez más convencida de que algo se estaba gestando, me encontró y me sorprendió, la muerte de quien había sido y seguía siendo, una de las piezas fundamentales de esa gesta. Y sin haberme imaginado nunca que eso podía movilizarme tanto, lloré al hombre y rememoré sus logros, nuestros logros de los últimos tiempos. El "de a poco" se convirtió brutalmente ante esa merte en "de repente" y ya no me quedó lugar para tibiezas. Creo que es el momento de hacer algo, de resucitar la solidaridad de mucha gente, la conciencia colectiva de que, a pesar de las diferencias, somos un Pueblo.
Sin violencia, pero con firmeza, los invito a reclamar y a acompañar, cada uno desde su lugar, trabajando todos los días desde lo que nos toca hacer, participando y haciéndonos, mutuamente, mejores personas, para convertirnos en un mejor Pueblo.

3 comentarios:

  1. No creo que estes parada, sino evolucionando, en la vida. Tu texto lo dice. Y me agrada, y comparto, más que los anteriores, tu último párrafo. Que estes bien.

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  2. Gracias Adriana por compartir tu vida y por compartir las búsquedas que nos convidan a seguir apostando a la HISTORIA

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  3. Muy bueno Adriana, coincido y comparto! Espero que este sea el inicio de un verdadero cambio de época.

    Aprovecho para felicitarte por el blog!

    Slds!

    PD: cuál era la profesora de segudo que decís? Había cada una....

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