Los abandoné mucho tiempo, o digamos que les di unas vacaciones bastante largas... No les voy a prometer que voy a escribir regularmente, sería una vil mentira.
Hoy llueve, y tengo ganas de escribir unas líneas. Ando sensible, estuve leyendo mucho, y además estos días se habla mucho de los nietos. Pienso en las abuelas, que quedan pocas, que se van yendo con las manos y los brazos vacíos de esos nietos, pobrecitas. Y se me llena el alma de dolor, el nudo en la garganta. Décadas y décadas que pasaron y siguen pasando para que muy de a poquito, algunas historias se conozcan. Chicos, ya no tan chicos, como yo, que se convierten de un número en una cara, en una historia, en la de sus padres, en la de sus abuelos que los buscaron y los encontraron. Tan poquitos, faltan tantos, y el tiempo corre. Los días pasan y cada vez queda menos, aunque otros sigan su lucha y levanten sus banderas y se pongan sus pañuelos, algunas, muchas, se van a ir sin ese abrazo tan postergado, sin ver esos rostros que reflejen los de sus hijos perdidos.
Cuando escucho algunos nietos, sobre cómo reaccionaron, lo que pensaron y pensaban, cómo sus supuestos padres los aleccionaron contra el "enemigo", cómo pensaron que "no los iban a querer más"... Me imagino qué choque de ideas en esas cabezas, qué crisis, qué no entender nada. De repente saber que no eran quienes ellos pensaban. Por eso creo que hay muchos que sospechan y no se animan a acercarse, porque fueron criados en la creencia de una guerra, de una historia mentida y reconocerse parte de esa historia significa tirar abajo sus vidas y empezar de nuevo desde otra perspectiva totalmente diferente. ¿Cómo se hace? Pero deben animarse, no hay que renunciar a lo que conocieron, o sí, cada historia fue diferente.
Espero que aparezcan muchos más nietos, que haya muchos más abrazos, porque cada reencuentro es una herida que cierra y comienza a sanar. Cada abuela y su nieto que se encuentran, son un paso más que nos acerca a la paz. Esa paz que no se consigue con impunidad y olvido, sino que se gana con justicia y con dolor, el dolor por lo que debemos recordar, para no repetirlo NUNCA MÁS.
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